Archivo de la etiqueta: Rescate

La condicionalidad, esa palabra mágica.


Draghi habló y pasó de ser un auténtico cabronazo a ser el salvador del euro. Para casi todos, pues es de sobra conocida la postura del Bundesbank y sus críticas. “La ruptura del euro” es el titular de uno de los diarios financieros más importantes de Alemania tras conocer los planes de SuperMario.

Yo, neófito en este mundo de la economía, leo con atención los pros y los contras, las posibles consecuencias de la actuación programada y por más que quiero hay una cosa que no alcanzo a entender. Me explico, uno de los requisitos para que el BCE compre bonos, entre a uno y a tres años tengo entendido, es que habrá estricta condicionalidad. Y me digo “coño, si es lo mismo que acaparó miles de titulares y debates cuando se hablaba del rescate financiero/línea de crédito y el dichoso MoU”.
De manera que no cambia nada, porque la condicionalidad sigue siendo la misma, es decir, cumplir el requisito de déficit público. Pero lo más gracioso del asunto es que ese objetivo ya viene marcado por Europa tras haberse firmado el pacto fiscal, aquél que motivó que se cambiara nuestra Constitución. Así que en resumidas cuentas tenemos que España está obligada a cumplir el déficit por las siguientes razones:

– Porque lo dice la Constitución.
– Porque lo dice la Ley Orgánica que desarrolla el precepto constitucional.
– Porque lo dice el pacto fiscal europeo.
– Porque lo dice el MoU del rescate financiero.
– Y seguramente porque lo dirá el MoU del segundo rescate.

Una de dos, o somos muy burros y nos tienen que repetir las cosas veinte veces, o los dirigentes europeos son idiotas. Te doy dinero si cumples el déficit, pero te lo doy antes de que lo cumplas. ¿Y si no se cumple? El ejemplo de Grecia es significativo, ya he perdido la cuenta del número de rescates al país heleno, pero ahí siguen con el tira y afloja de si recorto-no recorto, te doy-no te doy. ¿Es forma de solucionar el problema? Yo creo que no.
Claro que tampoco la solución alternativa, a la vista de los gobernantes que tenemos, parece que sea la más factible. Me refiero a la medida de recortar los gastos absurdos que genera una Administración ultrasobredimensionada que asfixia al contribuyente y para colmo presta los servicios básicos cada vez peor, algo que tiene su razón en que se mete la tijera donde no debería meterse. Pero claro que el político de turno le diga al hatajo de chupópteros y enchufados, gracias a él, que se tienen que ir a ganarse el pan como todo el mundo, que se acabaron las subvenciones, las prebendas y todas las gaitas, y como consecuencia de eso el político pierda un apoyo importante, es algo que en España está por ver y dudo que lo veamos al paso que vamos.

Entretanto subirán los impuestos (provisionalmente como dice Montoro), bajarán los salarios, congelarán o recortarán (está por ver) las pensiones y la gente cada vez más harta. Harta de los de aquí y harta de los de allí, que dicen que les ayudan, porque a nosotros no nos ayuda nadie, bajo estricta condicionalidad, cuando, la única condición es seguir estirando de la cuerda hasta que se rompa.

¡Despierta España!


Está cantado, ahora más claro y alto que antes. España va a pedir el rescate. España será rescatada y vendrá una apisonadora llamada Troika a destrozar lo poco que queda por destrozar.

Siempre he sido algo romántico y ahora que veo tan cerca la boca del lobo, antes la veía cerca pero ahora ya puedo olerle el aliento a la bestia, me resisto a hacerme a la idea. Tengo la vana esperanza que alguno de los dirigentes que han sido elegidos por el pueblo español diga: “¡Esperad un momento! Las cosas no tienen porqué ser así.” Y el dirigente se arremangara de verdad, e hiciera arremangarse a todos esos que están ahí pero que parece que no saben ni porqué ni para que están y se pusieran a hacer la cosas bien de una santa vez. Que en lugar de minar la confianza de los españoles día a día consiguiera que poco a poco volviéramos a creer en nosotros mismos. Que dijera: ¡Despierta España, levanta la cabeza y cómete el puto mundo, si no alguien que tenga más hambre y más ganas que tú vendrá y se lo comerá y tu te morirás!” Es probable que la falta de ese instinto depredador es lo que nos ha sumido en esta crisis tan brutal, lo ignoro y ahora mismo no tengo ganas de planteármelo. Simplemente estoy escribiendo.

Escribo lo que me gustaría que ocurriera, pero soy perfectamente consciente de que no va a ocurrir, y que si ocurriera esa persona sería inmediatamente desacreditada por su pasado. Y es que en esta España del 2012 no hay un solo personaje público que esté inmaculado. Unos porque llevan en el poder más años que Matusalén, otros porque sus inicios están forjados en el partido de turno y están donde están porque han sabido hacer la pelota y comer el rabo mejor que el que estaba a su lado. Pocos están por sus méritos y los que están siempre quedan relegados a un segundo plano. Y cuando salen al primero plano los pelotas y chupópteros se encargan de desacreditarles, a través del servil medio de comunicación de turno, para medrar y ocupar su lugar. Así se ha degenerado nuestra casta política. Por si fuera poco los que se suponen que deben hacer oposición miran hacia otro lado y hacen la vista gorda, no vaya a ser que lo que le hagan al que está en el poder se lo hagan luego cuando ellos lo alcancen.

En definitiva no hay nadie en el panorama político actual que pueda llevar a cabo mi romántica idea, nadie nos dirá eso de “Despierta España”. Seremos rescatados y la Troika vendrá, arrasará con todo, cobrará lo que se le deba y no volverá a crecer la hierba durante muchos años. El panorama es desolador. Lo más triste de todo es que sabiendo el potencial que tiene este país cuando está unido, muchos prefieren seguir divididos, esperar que vengan otros que lo estropeen todo más, y entonces sacar ellos su tajada. Esos muchos son auténticos carroñeros, ignorantes de que, cuando eso que esperan, ocurra, ya no habrá ninguna tajada que sacar, y que tanto los que ansiamos una unión como los que la rechazan quedaremos unidos durante mucho tiempo. Unidos en la miseria.

Para no acabar de una manera tan dramática tan sólo quiero decir una cosa más. Somos capaces de mucho más de lo que creemos, el reto es ese, creérselo.

¿Qué hacen?


– Una deuda de casi el 100% del PIB (Cada español debe unos 14.500 €)
– A fecha de hoy nos financiamos a diez años con un interés superior al 7%.
– La prima de riesgo ronda los 600 puntos básicos.
– Un rescate al sistema financiero (Bancos y Cajas) de 100.000 millones de euros.
– Un déficit energético superior a 25.000 millones de euros. (Que no se suma al de 8,9% de déficit público que España tuvo el año pasado)
– Un Estado que cuesta casi el 50% del PIB.
– 47 aeropuertos de los cuales en 2009 sólo nueve fueron rentables, y sin contar el aeropuerto fantasma de Castellón.
– Trenes de Alta Velocidad con estaciones donde no sube ni baja nadie.
– 76 Universidades (entre públicas y privadas).
– 5.639.500 de parados según datos de la última EPA.
– 1.728.400 de hogares con todos sus miembros activos en paro.
– Un 52,1% de los jóvenes de menos de 25 años en el paro.
– …

Pocos datos positivos vamos a encontrar si no retrocedemos mucho en el tiempo. El gobierno sube los impuestos y recorta derechos sociales. También toca subvenciones a partidos, sindicatos y patronal, y prevé reducción del número de concejales, pero con menor celeridad e intensidad. Dice Rajoy que sólo se puede elegir entre malo y muy malo, pero parece olvidar que entre lo muy malo hay alguna opción que nos sacaría antes de la crisis.

Todas las fórmulas que en campaña electoral defendió para salir del agujero se han ido por éste. Montoro dice que las circunstancias le obligan a dejarlas en “la orilla del camino” para avanzar hacia Europa.
Llegados a este punto uno se plantea si Europa es el camino correcto tal y como se están desarrollando los acontecimientos. A mí lo que me gustaría saber es qué circunstancias han cambiado para que las medidas que defendía el Partido Popular hace siete meses hayan dejado de ser válidas, porque sinceramente, las cosas están, no igual, sino peor que hace siete meses.

Y esto nos enlaza con la falta de transparencia en el dichoso rescate y el carácter siniestro que adquiere el dichoso MoU que con toda probabilidad se firmará mañana por el Eurogrupo, un memorándum del que hemos tenido noticia de su contenido gracias a la prensa internacional, y a los documentos que se remitían a los “lawmakers” de otros países. ¿Por quién nos toman señores del gobierno? Que en Europa se hagan las cosas de aquella manera no les faculta para hacerla del mismo modo en España, aunque los españoles les hayan otorgado la mayoría absoluta.
Ayer la Vicepresidenta del gobierno se remitía a un Real-Decreto de 1992 para defender el recorte en materia de prestaciones por desempleo. En 1992 gobernaba el PSOE y lo hizo hasta 1996, deberían tener más cuidado con las cosas que están haciendo, porque si son las mismas o similares a las que se hicieron entonces ya sabemos el final de la historia. El problema es que ahora ya estamos peor que en 1992, de modo que podemos acabar en un agujero tan profundo que ni siquiera Europa podrá venir a sacarnos.

Resumiendo, si Europa no nos deja adoptar las medidas que se nos vendieron como las efectivas para salir de la crisis, ésas que decía Rajoy que había adoptado Aznar en 1996, habría que considerar en decirle a Europa: dejadnos solos, que nosotros podemos. Si es la losa de deuda la que no nos deja adoptarlas, entonces deberíamos pensar en dejar de endeudarnos. El problema es ¿Cómo pagamos toda la que debemos? ¿Qué tal si hacemos caso a economistas como Daniel Lacalle, Carlos Rodríguez Braun o Juan Ramón Rallo y cercenamos el gasto de verdad? ¿Cuánto podrían pasar los sectores subvencionados con la mitad de las subvenciones en este país? ¿Cuánto ahorraría dejar en el parking todos los coches oficiales? ¿Qué ahorro supondría reducir el número y el salario de diputados autonómicos y provinciales si no quieren suprimirlos del todo? Se nos prometió en periodo electoral que se haría lo mismo que en el año 96, Rajoy y Montoro presumían de que sabían lo que tenían que hacer para sacar a España del agujero, pero no lo estamos viendo. Puede que Rubalcaba tenga razón, o nos mintieron, o son unos incompetentes. Puede ser que las circunstancias les hayan sobrepasado. En todo caso creo que el cabreo que tenemos buena parte de los ciudadanos sería menor si no se les hubiera llenado la boca presumiendo de que tenían el remedio de los males de la economía española.

A la vista de los datos con que empezaba este post no parece que estemos lejos de ser intervenidos, las consecuencias serían demoledoras, “es algo que no se contempla” oía en una tertulia hace dos días. Al parecer lo que tampoco se contempla es que las medidas adoptadas vayan a sacarnos de donde estamos, sólo hay que ver el resultado de la última subasta del Tesoro donde la demanda no ha alcanzado la oferta de deuda. De modo que si algo tenemos claro es que estamos mal, y que a corto plazo vamos a seguir igual, ya veremos que pasa después.

Diferencias entre rescate y “línea de crédito”.


Como sabéis lo que leéis este blog con frecuencia no soy economista, soy jurista, por lo que no puedo realizar un análisis económico de las diferencias entre los dos conceptos a los que aludo en el título de este post. No obstante, y creo que será mucho más comprensible, cabría realizar una analogía, no exhaustiva, entre los citados conceptos y dos instituciones del derecho civil que existen en España.

Estas instituciones son la tutela y la curatela. De la primera es probable que muchos hayáis oído hablar, de la segunda no lo creo.
La tutela es una institución que tiene por objeto completar la capacidad de aquellos que por razones de edad, de la mente o de otras circunstancias son incapaces de proveer a su propia persona o a sus propios intereses patrimoniales. La tutela se ejercer por un tutor, que se designa por el juez, y que es un representante legal del sometido a tutela. La constitución de la tutela procede en diversos supuestos, vamos a centrar nuestra atención en el supuesto de la incapacidad.
Sin entrar en los detalles del procedimiento de incapacitación, éste concluye con una declaración de incapacitación y normalmente la constitución de la tutela. Básicamente el sometido a tutela es un incapaz, alguien que necesita de otra persona para decidir lo que conviene en cada momento. La tutela vendría a ser el rescate. Los que conozcan la figura jurídica podrán hacer múltiples objeciones. Por ejemplo el tutor necesita autorización judicial para llevar a cabo determinados actos, y la Troika no. La Troika es tutor y supervisor, en la figura de la tutela el supervisor es el juez, y éste fiscaliza la actuación del tutor. Sería interesante que hubiera un organismo encargado de supervisar las medidas que se imponen a los países rescatados. Pero no creo que eso lo veamos a corto plazo.

Grecia, Portugal e Irlanda están sometidos a tutela, y su tutor, la Troika, tiene un poder considerable sobre las actuaciones, medidas y direcciones que deben adoptarse en estos países intervenidos, o tutelados.

La curatela en el derecho civil es una institución que tiene por objeto complementar la capacidad de determinadas personas. Se dice que el sometido a curatela no es un incapaz, sino que tiene una capacidad restringida. Al sometido a curatela se le designa un curador, y las funciones de éste varían según la causa que haya motivado la constitución de la curatela. Pues bien, dentro de las distintas causas que dan lugar a la constitución de la curatela destaca la de la prodigalidad. Pródigo es aquel que malgasta su caudal con ligereza, tanto por la cuantía de los dispendios, como por el objeto de los mismos, poniendo en peligro su patrimonio y los alimentos de sus deudos. ¿Os suena?

Aplicado al campo económico, y siempre a grandes rasgos, la “línea de crédito” de la que habla Mariano Rajoy sería una curatela. A diferencia de lo que ocurre en la tutela, el curador no es el representante legal de sometido a curatela. No tiene margen de decisión, únicamente debe prestar su consentimiento a aquellos actos que realice el pródigo determinados por el juez al constituir la curatela.
En el caso de España nuestro curador vendría a ser el Eurogrupo, y por las declaraciones que se han recogido éste se va a limitar a verificar el cumplimiento de las condiciones en relación a las entidades de crédito. Y aquí ya entro en terreno pantanoso, porque ya sabemos que lo que se dice y lo que luego ocurre no suele ser lo mismo.

No obstante lo que sí es un hecho es que a España de momento no viene la Troika, no nos han declarado incapaces y nuestro margen de actuación sigue siendo amplio (dentro del estrecho margen de maniobra que permiten los mercados y los Tratados Internacionales).
¿Es una buena noticia ser sometido a curatela? Obviamente no. Tener un señor que, en determinados asuntos, te diga, sí esto puedes hacerlo, no esto creo que no debes hacerlo es incómodo. Pero es así. Y viene siendo así desde hace mucho, para muchos países, lo que ocurre es que ahora es mucho más explícito.
Ser sometido a tutela (el rescate) hubiera sido una debacle. Entonces habríamos visto recortes en las pensiones, reducción de la plantilla de funcionarios, pagar por ir a urgencias, y demás consecuencias que vemos en los países rescatados.
Podemos ignorarlo y pensar que Rajoy y su gobierno han llegado tarde y mal. Podemos consolarnos con aquello de mal de muchos consuelo de tontos. O podemos dejar de lamentarnos, levantar la cabeza y salir del agujero, demostrar que somos capaces de gestionarnos nosotros solos, que tenemos capacidad, como país, como sociedad y como personas. Hasta ahora no lo hemos hecho, le pese a quien le pese.