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Combatir el terrorismo

Artículo publicado en Estrella Digital

Haced como España. Fueron asesinados en su tierra y salieron a la calle contra su Gobierno“. Este es el mensaje que DAESH manda a los franceses haciéndose eco de las manifestaciones que tuvieron lugar en nuestro país tras el 11-M. Unos atentados que cambiaron el signo de unas elecciones por el miedo que infundieron los terroristas en la sociedad.

El miedo. El miedo no es algo ajeno a la sociedad española. Hemos convivido con él muchos más años de los que nos gustaría gracias a la banda terrorista ETA. Testimonios de víctimas del terrorismo –que deberían ser de lectura obligada en clase de historia de España– dan fe del infierno por el que se nos hizo pasar a todos los españoles: Mirar debajo del coche todos los días antes de arrancarlo, cambiar el itinerario para llevar al colegio a los niños, mudarse a otra ciudad por las constantes amenazas, destrozos ocasionados por la ‘kale borroka’… En España hemos sufrido demasiado como para olvidar tan rápido. Por ello, el pasado 13 de julio, en el XIX aniversario de su muerte, rendí por primera vez, en persona, homenaje a Miguel Ángel Blanco en el parque que lleva su nombre en Madrid. Escuchando las palabras de su hermana Mari Mar Blanco, así como las emotivas palabras de Soledad Becerril, recordé lo que fue capaz de hacer la sociedad española aquel julio de 1997: Enfrentarse al terrorismo con unidad y determinación. Se dijo bien alto y al unísono: ¡Basta ya! Hasta el punto que se produjo un cambio, no sólo en la sociedad española, sino también en la sociedad vasca. Demostramos que unidos éramos más fuertes que las bombas, las pistolas y las amenazas.

El atentado de Niza, que ha segado la vida de 84 personas, se suma a la multitud de atentados que DAESH protagoniza cada día, tanto en Francia como en Irak, como en cualquier parte del planeta. El miedo que se respira en Occidente, cada vez que ocurren hechos como el del pasado jueves, es mucho mayor que la que puede generar en otros lugares porque tenemos mucho más que perder que la vida. Pero, al igual que tenemos mucho más que perder, también tenemos una capacidad de reacción –como sociedad– que no debería tardar mucho más en llegar.

La falta de reacción es preocupante y podemos echar la culpa todo lo que queramos a nuestros líderes, pero DAESH no sólo nos está matando y aterrorizando, sino que además se permite el lujo de decirle a sus seguidores que hagan como hicimos los españoles ¿Qué clase de broma es esta? ¿Cómo podemos ser tan estúpidos como para que esto ocurra? Es la sociedad Occidental la que tiene que reaccionar como reaccionó España saliendo a la calle ante el más asqueroso de los chantajes que hemos vivido en este país, digamos bien alto: ¡BASTA YA! Y gritemos: LIBERTAD. Hagamos ver a los terroristas que los que están solos son ellos y que unidos somos invencibles.

No os debemos nada.

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Entre estas dos imágenes apenas han pasado 16 años. La foto de la izquierda es la reacción que generó el secuestro de Miguel Ángel Blanco. La de la derecha es la reacción a la negativa del gobierno a conceder algo que se exigía para no matar a Miguel Ángel Blanco: La liberación y el acercamiento de los presos a las cárceles del País Vasco.
La lucha contra la banda terrorista ETA en este país ha estado marcada por multitud de acontecimientos y declaraciones que a muchos españoles nos han hecho dudar de lo que realmente acontecía entre los protagonistas de esa lucha, que no han sido dos, sino tres o más. De un lado la banda terrorista, de otro el gobierno español y en tercer lugar el gobierno vasco.
Frases como: “Si esos no mueven el árbol nosotros no recogemos los frutos” se llegaron a escuchar en democracia y la sociedad vasca seguía votando a los que las decían. He recogido muchos testimonios de vascos y cuesta entender esa mentalidad. Pero es la que hay y con el tiempo llegó a cambiar. Un hecho fue determinante para ello. El secuestro de Miguel Ángel Blanco y su posterior asesinato marcó un antes y un después en la sociedad vasca. Finalmente ésta despertó del todo y salió a la calle a decir aquello de: BASTA YA.

Apenas dieciséis años después y sin que las armas y las bombas hayan cambiado de mano, parece que los que gritan BASTA YA son aquellos que las empuñaron. ¿Estamos locos o qué? ¿Pero qué demonios nos pasa? Se me pone mal cuerpo pensando que ayer toda la gente que salió a la calle en Bilbao salió porque piensa que está defendiendo una causa legítima. ¿Qué legitimidad le queda al asesino que le pegó un tiro en la nuca a un inocente? ¿Qué legitimidad le queda a aquél que financió a la banda terrorista? ¿Y al que ayudó a confeccionar la lista de objetivos? ¿Qué legitimidad tenéis mal nacidos? NINGUNA. Tenéis los derechos que establece la ley pero legitimidad ninguna. Y esos derechos no son mayores o menores en función de cómo actuéis con el resto de la sociedad. Que hayáis dejado de matar no significa que os tengamos que dejar de perseguir o de señalar. Mientras los delitos no prescriban vosotros debéis ser perseguidos y encarcelados. Estaréis marcados para siempre con el estigma del asesinato por muchos años de cárcel que cumpláis pues no sois otra cosa que unos miserables asesinos. Ni siquiera os dignáis a pedir perdón a los familiares de aquellos que asesinasteis. Pero ¿Qué os creéis? ¿Que porque hayáis dicho que ya no vais a matar más os debemos algo? ¿Que os tenemos miedo? No sé otros, pero yo no.

Españoles, que no os engañen, lo que se defendía ayer en Bilbao no es distinto de lo que ponía como condición la banda terrorista ETA hace 16 años para liberar a Miguel Ángel Blanco. No es más que otro burdo chantaje a la sociedad española disfrazado de legitimidad democrática. No hay legitimidad democrática en aquellos que han empleado el terrorismo, el asesinato y la extorsión durante años ni tampoco en los que han amparado todo ello. Puede que algunos se la concedan, puede que algunos hayan hecho esa concesión en pos de un puñado de votos, pero los que hemos vivido en España hechos atroces durante tantos años, y yo sólo tengo treinta, sólo podemos estremecernos ante manifestaciones como la de ayer.
Quieren contar las cosas de un modo distinto al que ocurrieron. Quieren contar la versión de los hechos aquellos que causaban terror y miedo. No les dejes. Tú y yo la hemos vivido. No permitas que el miedo vuelva a sellar tus labios.

La chispa adecuada

Desde hace más de dos años oigo en diversos lugares una frase: “Un chispazo y esto va por el aire”. Ignoro si por influencia de los medios de comunicación, por la percepción de que la gente está al límite, o por una visión personal más lúgubre de los acontecimientos que han tenido lugar en los últimos años. El caso es que esa frase se repite.
La verdad es que no me había parado a pensar en ello, pero hoy he visto este vídeo:

No hay mucho que añadir. Pero puede que alguno de vosotros se pregunte ¿Por qué me ha dado que pensar este video sobre la frase que comentaba al principio de mi post? Veréis, esto que Ada Colau y sus adláteres denominan “Escrache” es una auténtica provocación, además de ser constitutivo de diversos ilícitos penales. Es una provocación al Estado de Derecho porque pretende equiparar la cuestionable conducta de nuestros dirigentes políticos al acoso verbal, al físico y a las amenazas de muerte.
Los que leéis habitualmente mis post sabéis que soy crítico con los partidos que amordazan la democracia de nuestro país. Pero igual de crítico, o más, soy con la violencia del número escudada en los abusos de la clase política.
Me pregunto qué hubiera pasado si el diputado del PP al que increpan, insultan y amenazan en el vídeo hubiera bajado a la calle. O que hubiera pasado si los hijos de González Pons hubieran tenido que salir de su casa, por la razón que sea, cuando los miembros de la PAH estaban redecorando el patio de su casa con fotografías del diputado popular en las que se podía leer “ASESINO”. No lleva a ninguna parte aventurar hipótesis al respecto, sin embargo a mí me preocupan seriamente todas las que se me pasan por la cabeza.

En un país con una tasa de paro del 26%, donde los únicos que pueden aportar soluciones, la clase política, son considerados como el tercer problema más grave por los ciudadanos, además de estar salpicados por numerosos casos de corrupción, y en dónde los medios de comunicación se encargan de agitar y enconar a los teóricos bandos de un hipotético enfrentamiento, una chispa adecuada puede ser el detonante de episodios que sólo están vivos en la memoria de unos pocos.
Puede que esté pecando de catastrofismo. No lo sé. El caso es que me preocupa lo que veo y lo que leo. Me intranquiliza aún más el hecho de que se trate de apagar un fuego encendiendo otro. Me estoy refiriendo a las declaraciones de la señora Cifuentes vinculando a la PAH con el entorno de la banda terrorista ETA. Puede que esos vínculos existan, pero la noticia no es de ahora, es de hace algunos meses y traerla a colación ahora revela una intención cuestionable por parte de la delegada del gobierno de Madrid. Una actuación como la que se puede visionar en el vídeo se desprestigia por sí sola. No hace falta aludir a supuestas conexiones que lo único que van a conseguir es más agitación y confusión entre la ciudadanía. Si a ello añadimos el inestable entorno internacional y las sacudidas que los acontecimientos de la eurozona suponen para nuestro maltrecho país a uno se le arruga más aún el entrecejo.

Así pues, un estallido parece inminente, no se sabe cuándo ni dónde tendrá lugar, ni los griegos ni los chipriotas (de momento), a mi juicio los que más han sufrido la incompetencia de sus dirigentes y las consecuencias que ello ha supuesto, han protagonizado un estallido alguno.
En España puede que no hayamos sufrido tanto, pero episodios como los famosos “escraches”, el rodear el Congreso de los Diputados con la intención, en un primer momento, de ocuparlo, la falta de liderazgo de un gobierno socavado por una oposición nada contundente, por no decir favorable, respecto a los episodios vividos, junto con las circunstancias anteriormente citadas (paro, políticos, corrupción…) ponen de manifiesto que hay material de sobra para que una chispa adecuada haga volar por los aires los débiles pilares que soportan el Estado de Derecho en nuestro país. Y sin un Estado de Derecho que de soporte a la sociedad ya saben: Sálvese quien pueda.

ETA no está derrotada todavía.

ETA anuncia el cese definitivo de la actividad armada. Quien diga que esto no es una buena noticia se equivoca. Y quien diga que ETA está derrotada o ha desaparecido también se equivoca.
La declaración que hoy ha tenido lugar hay que tomarla como lo que es, ni más ni menos. Hace tres semanas hablaba de señales de negociación silenciadas. Esta declaración es el resultado de las mismas. Que ello sea así es triste, puesto que a pesar de que se ha dicho por alguno de los nuestros políticos que la declaración se ha realizado sin condicionamientos políticos, yo no me lo creo. Pero por otro lado es una gran noticia, siempre y cuando sea cierta.
El hecho de que sea resultado de una negociación que viene urdiéndose desde hace tiempo me hace pensar que la declaración es auténtica, pero no sólo por eso: ETA lleva más de dos años sin matar en España. Esto es un logro, principalmente, de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad. ETA lleva dos años sin matar porque no ha podido, no porque no haya querido, y esto es algo que debemos tener muy presente. ¿Por qué? Porque esa imposibilidad es la que ha colocado a ETA en una situación muy débil y frente a la que se ha visto obligada a claudicar. Es por ello que nuestros políticos no mienten cuando dicen que la declaración de hoy es un logro de nuestra democracia, claro que lo es. Pero no es exclusivo de la democracia, y esto es lo que han omitidos nuestro políticos y eso genera desconfianza.

Las reacciones que he tenido ocasión de leer a lo largo de una hora y pico en las redes sociales son de alegría pero también de indignación. Unos dicen adiós a ETA mientras otros desconfían de que todo esto vaya en serio.
Por mi parte tengo claro que ETA no se ha disuelto, y en segundo lugar, a la vista de los antecedentes, y teniendo presente que esta declaración no tiene ningún precedente análogo, hay que valorar varias cosas:

En primer lugar, la declaración la han hecho tres encapuchados, algo que revela que no piensan entregarse a la justicia, al menos de entrada. Por tanto ETA no se disuelve, esto es así.

En segundo lugar, la declaración de hoy es consecuencia, como la misma indica en su inicio, de la conferencia de “paz” que se celebró este lunes en San Sebastián, una auténtica pantomima dirigida por la izquierda abertzale que no han querido entrar a valorar ninguno de los dos próximos candidatos a Presidente del Gobierno, y tampoco el Presidente actual.

En tercer lugar, y como señalaba al principio, esta declaración no es ninguna sorpresa, al menos para mí, y se venía cociendo desde hace más de un año. ¿Por qué justamente hoy? Porque dentro de un mes (hoy es 20 de octubre) se celebrarán elecciones generales. Y no es que esto vaya a ser utilizado electoralmente por los partidos políticos, puede que el PSOE lo haga, pero creo que demostraría una torpeza supina, máxime cuando Rubalcaba y Zapatero han dejado claro que el que venga tendrá que finalizar este proceso;
Si no porque es precisamente en este momento cuando no hay un interlocutor válido para establecer los términos en que va a disolverse la banda terrorista; los únicos protagonistas, ahora mismos, son los propios terroristas y sus representantes, lo que les coloca en una clara posición de ventaja frente al que llegue. Esta es, en mi opinión, la razón de que Rajoy y Rubalcaba haya acogido de un modo tan templado la declaración de la banda terrorista.

En cuarto lugar, ETA no entrega las armas, ETA no se disuelve, y ETA no se arrepiente de nada de lo que ha hecho tampoco pide perdón a las víctimas y dudo que lo haga alguna vez. De modo que frente a la última declaración que hablaba de “alto el fuego permanente” tenemos otra declaración, que anuncia “el cese definitivo de la actividad armada”. Seamos objetivos, ¿Cuál es la diferencia entre una y otra declaración? Muy pequeña, pero va en la buena dirección, y todo lo que vaya en esa dirección debemos celebrarlo, sin obviar las debidas cautelas, porque la declaración viene de quien viene.

En quinto y último lugar, posicionándose de esta manera ETA abre la vía a Amaiur, la coalición que aspira a concurrir a las elecciones generales; esto coloca en una posición muy delicada al Tribunal Supremo a la hora de ilegalizar esta coalición, si es que su ilegalización es instada por el Gobierno, o en su caso por el Ministerio Fiscal. Esta cuestión es de una importancia capital, y creo que será objeto de intensos debates dentro de los próximos días, veremos en que acaba la cosa. Lo que está claro es que el que integraba ayer ETA, porqué diga hoy que deja la armas no deja de ser un terrorista, y no deja de estar infringiendo la ley, un ladrón que deja de robar pagará su condena, y lo mismo la ha de pagar un terrorista.

Por tanto, la declaración, de entrada, es una buena noticia. Pero detrás de ella parecen esconderse otros fines, principalmente políticos, de hecho la declaración expresamente habla de un nuevo escenario político. Como leía hoy, no podemos consentir que porque los terroristas dejen de matar entren en las instituciones (en las que ya están), y por una cosa muy sencilla, porque la ley está para cumplirla, y no puede dejar de aplicarse la ley bajo la condición de que los terroristas van a dejar de matar. Es esto precisamente lo que persiguen los terroristas en estos momentos, y es esto precisamente lo que no podemos permitir que pase. Si lo hiciéramos no podríamos hablar de ninguna victoria de nuestra democracia, ya que la misma habría cedido, ante la imperiosa necesidad de alcanzar la paz, a aquello que los terroristas querían por la vía armada.

Sabemos cuáles son las intenciones que se esconden detrás de esta declaración, y hemos de impedirla, aunque ello suponga que ETA anuncia que retoma su lucha armada. Puede resultar duro esto que estoy escribiendo, pero no podemos dejar que nos impongan por la vía del chantaje psicológico lo que no nos han conseguido imponer por la vía del chantaje de la violencia y la extorsión. Para ello debemos estar unidos, y así lo deseo. Deseo el fin de ETA, y el anuncio de que deja la violencia, por muy bueno que pueda ser, no conlleva dicho final. Es más deseo la derrota de ETA, y eso pasa porque los terroristas, cuanto menos, cumplan sus penas.

El mayor problema que veo, es el siguiente, ETA ya está en las instituciones, y como he referido a lo largo de este post, esta declaración es el resultado de una negociación silenciada de la que los españoles sabemos muy poco. Albergo la esperanza que esta vez hayan sido nuestros políticos quienes hayan engañado a los terroristas, y no al revés como suele ser la tónica habitual. El tiempo nos dirá cómo se desarrollan las cosas. Pero creo que por una vez deberíamos ser optimistas, aunque visto el panorama que he pintado haya muy pocos elementos a los que aferrarse para serlo.