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El futuro de la sociedad de consumo (III)


Si no te gusta el cambio, te gustará mucho menos la irrelevancia”. Eric Shinseki.

Hace cinco años, poco después de inaugurar este blog, escribía una sencilla reflexión con el estilo de un blogger novato que llevaba por nombre: ‘El futuro de la sociedad de consumo’. Mucho he leído y he aprendido desde entonces, y muchas de las cuestiones que me hacía en aquel momento de incertidumbre, donde la crisis parecía que se iba a llevar todo por delante, hoy parecen cuestiones obvias. Esta semana, sin ir más lejos, leía este artículo: La tormenta perfecta que sufrirá el empleo en cinco años, según los sabios de Davos. Curiosamente dentro de otros cinco años. No me considero sabio ni experto, y mucho menos entonces, pero es cierto que muchas de las preocupaciones que plasmaba en aquella sencilla reflexión se han confirmado. El mes que viene UBER pondrá en circulación 100 coches que conducen solos, y esta misma semana una Spin-off del MIT se le ha adelantado. Los artículos periodísticos que advierten de que hay muchas profesiones que llevan camino de desaparecer, gracias a la disrupción tecnológica, se leen cada vez más a menudo. Nuevas corrientes como la de la economía colaborativa se van abriendo paso como alternativas al capitalismo.

En cinco años, pese a la profunda crisis económica que vive todo el planeta, hemos asistido a multitud de revoluciones que están afectando a nuestro día a día de una manera totalmente desconocida hasta el momento. Parece como si existiera una necesidad imperiosa de seguir hacia adelante pero no parece muy claro que sepamos donde estamos ni hacia a dónde vamos. Y es que los problemas que es susceptible de generar una sociedad multicultural, integrada en un planeta que está poblado por más de 7.000 millones de personas, son multitud y todos ellos pueden ser solucionados de multitud de maneras diferentes, alimentándose la oferta de soluciones y con ello la posibilidad de acertar o de equivocarnos.

Pese a ello, la sociedad de consumo sigue amenazada de la misma manera que lo estaba hace cinco años. El 30 de octubre de 2011 se alcanzó la cifra de 7.000 millones de habitantes en nuestro planeta. Hoy somos 445 millones más de personas y las estimaciones de 9.000 millones para 2045 van camino de confirmarse. Estamos hablando de una fuerza laboral que no deja de crecer en un mundo, donde las condiciones necesarias para desarrollar las capacidades que demanda  el mercado de trabajo cambian de una manera notable cada cinco años o menos. Sin esas capacidades las personas no serán integradas en un mercado laboral que ya no tendrá cabida para muchos de los empleos que conocemos actualmente. las personas que no estén integradas en el mercado laboral serán personas que dependerán de las coberturas sociales, que a su vez dependerán de la distribución que se haga de la riqueza de otros. Asimismo, la falta de recursos limitará la capacidad individual de elegir entre las distintas soluciones existentes a los problemas personales que nos plantea la vida y con ello disminuirá su libertad. La mayor amenaza que acecha al capitalismo tal y como lo conocemos estriba en el hecho de que la revolución tecnológica puede dejar sin fuente de recursos económicos, a un gran número de personas.

No estoy añadiendo mucho a lo que dije en este blog hace cinco años diciendo esto. No obstante, transcurridos estos cinco años hoy podemos decir que compartir es la nueva ventaja competitiva. Y si partimos de esa premisa nos encontramos en un escenario donde la riqueza no va a estar totalmente representada por el número de ceros que haya en tu cuenta corriente o el valor de los bienes que tengas. La riqueza también va a estar representada por el número de personas que conozcas a los que les puedas ofrecer algo en lo que estén interesados y ellos te puedan ofrecer lo mismo a ti, de manera que adquirir no te suponga un coste mayor que el de producir lo que otros requieren. Es el famoso fenómeno de la economía colaborativa, cuyos efectos comenzarán a apreciarse en un mundo totalmente conectado a la red. Tal vez en 2020. Una economía colaborativa cuyos efectos han sufrido en primera persona los enciclopedistas que han visto como Wikipedia ha acabado con su profesión. Blablacar, Couchsurfing o Homeaway son modelos de economía colaborativa que están revolucionando sus respectivos sectores y cuyo máximo potencial se alcanzará cuando todos estemos conectados a la red y hagamos un uso inteligente de los recursos que están conectados a la misma.

¿Será suficiente la utilización inteligente de las nuevas tecnologías, por parte de los individuos, para contrarrestar la creciente desaparición de puestos de trabajo? En mi opinión no lo podremos saber si no apostamos por ello, y bajo mi punto de vista es una baza que deberíamos jugar. En la actualidad la información está al alcance de todos, aprender a procesarla y convertirla en conocimiento será la clave del futuro de la educación y de nuestra sociedad. Como dice uno de los vicepresidentes de IBM ‘Un adolescente medianamente capaz conectado a la nube cuenta con muchos más recursos y más información a su disposición que cualquier ingeniero que trabajara para una gran compañía hace diez años’. Capacitar a nuestros adolescentes para que hagan un uso inteligente de la tecnología que tienen a su alcance debe ser una meta superada en los próximos cinco años si no queremos que el problema arriba descrito condicione en exceso a las generaciones venideras.

El dilema de Draghi


La ralentización económica en la Eurozona y la baja inflación de la misma determina que la presión sobre el Presidente del BCE se haya incrementado en las últimas semanas. Concretamente se demanda por parte de múltiples sectores un QE europeo.
Paiement_euros
Las llamadas políticas monetarias no convencionales, que van camino de convertirse en convencionales, como la bajada de tipos de interés, las expansiones cuantitativas (QE) y demás medidas intervencionistas que se han adoptado por los bancos centrales de EEUU (FED), Japón (BOJ) y Reino Unido (BoE) han cosechado resultados discutibles en cuanto a su efectividad. De este modo, mientras que en EEUU y Reino Unido parece percibirse cierta mejoría en los datos macroeconómicos, aunque muchos economistas entienden que en EEUU no han sido los estímulos de la FED sino los que provienen de la revolución del fracking los que verdaderamente han contribuido a la mejora de la economía estadounidense, los resultados de dichas políticas en Japón no han tenido para nada los efectos esperados y mucho menos combatir, como se esperaba, la deflación a través de estas medidas.

Por otro lado, el debate generado tras la publicación del best-seller de Thomas Piketty en torno a la creciente desigualdad que genera el capitalismo, ha determinado que el debate ya no gire sólo en torno al ansiado crecimiento. De este modo, incluso el Nobel de economía Joseph Stiglitz apunta que “cuanto más uso se hace de políticas no convencionales, incluso de carácter monetario, mayor es la posibilidad de que se produzcan consecuencias indeseadas, siendo una de ellas el incremento de la desigualdad”. Jon Frost y Ayako Saiki, dos economistas del Dutch Central Bank, por su parte, advierten en un paper que la desigualdad es un efecto que han tenido las políticas expansivas en Japón y que está siendo ignorado deliberadamente.
El BCE, por su parte, en aras de acercar la inflación al 2% (actualmente se encuentra en el 0.3%) se ha comprometido a expandir su balance hasta 3 trillones de euros y con ello impulsar la economía a través de la compra de covered bonds y otros productos de deuda privada. El mercado, por su parte, espera que Draghi inicie la compra de deuda pública tan pronto como se acredite que la estrategia actual no es suficiente para alcanzar los objetivos fijados.

El incremento de la desigualdad es un caldo de cultivo idóneo para el auge de los partidos extremistas y movimientos populistas en Europa. Por lo tanto, la búsqueda del crecimiento mediante el empleo de estas políticas expansivas puede tener un efecto colateral no deseado. No obstante, entrar en deflación puede producir un efecto similar como consecuencia de la bajada de salarios que ello implica, algo que en la coyuntura actual sería mucho más grave si tenemos en cuenta el nivel de endeudamiento público y privado de la Eurozona.
Se puede hablar de que la cuestión estriba en determinar si nos encontramos en un periodo de “deflación buena” (good deflation), algo que nunca se ha producido en la historia tras el abandono del patrón oro, o si por el contrario estamos en un periodo de “deflación mala” (bad deflation) que nos situaría en un escenario similar al que supone el incremento de la desigualdad. En mi opinión ya hemos tenido intervención suficiente y los resultados de ésta han sido más que discutibles, pero ¿Son necesarios nuevos estímulos para evitar la deflación en la Eurozona? ¿Sería positivo una reducción de precios, una vez que los niveles salariales ya han bajado, que abaratase aún más el coste de producción? ¿Intervenir más o dejar de intervenir? Este es el dilema que enfrenta Mario Draghi. Y agárrense porque la FED ha puesto fin a su QE3 ¿quién da más?

La sociedad de coste marginal cero


Hoy he tenido la oportunidad de asistir a la presentación del último libro de Jeremy Rifkin: La sociedad de coste marginal cero.Jeremy_Rifkin_2009_by_Stephan_Röhl
Había oído muy poco acerca de Rifkin, fue antes del verano cuando me hicieron llegar un libro suyo, la era del acceso, que empecé a leer hace tres días. La era del acceso está escrito hace más de diez años y al leerlo hoy te das cuenta de que realmente estás leyendo a un visionario. Pero no un visionario cualquiera, sino uno de esos que fundamenta y apoya sus previsiones en la contundencia de los datos.
Hay que reconocer que la evolución de Rifkin de entonces hasta ahora es algo polémica y apuesto a que muchas cosas de las que ha dicho hoy no las hubiera dicho entonces. El caso es que lo que yo he escuchado hoy me ha dado mucho que pensar. Voy a tratar de compartir algunos de esos pensamientos con vosotros.

En primer lugar Rifkin ha aludido a aquello que él enseña en Pensilvania en la Universidad de Wharton a los futuros directivos: Hay que encontrar y emplear la última tecnología, de modo que ésta te permita reducir el coste marginal que supone la producción de unidades adicionales y de esta manera incrementar los beneficios. Este fundamento básico de la economía capitalista, dice Rifkin, está en proceso de desaparición. ¿Por qué? Rifkin distingue tres cuestiones que son determinantes para que se produzca la tercera gran revolución en el mundo de la economía:

– La primera es la energía: Rifkin ha hecho un potente alegato a favor de las energías renovables denostando los combustibles fósiles y dejando caer que el fracking es una burbuja. Ha puesto como ejemplo lo que ocurre en las cooperativas de energía en Alemania, defendiendo que gracias a éstas los costes de la energía se pueden reducir a cero y que además la interconexión que se produce entre estas cooperativas facilita la intercomunicación vía web, a través de las redes que se crean. La visión sería la de pequeños cientos miles de generadores (cada una de las casas pertenecientes a las cooperativas) de energía eólica y solar produciendo energía y destinando la sobrante a la red para aprovisionar el resto de las instalaciones. Defendiendo que ello es factible en base a que, al igual que ocurrió con los PC’s, las células fotovoltaicas y los molinos eólicos están disminuyendo su coste de manera exponencial.
– La segunda es la comunicación: Igual que hace algunos años la industria discográfica sufrió el embate de las descargas de música gracias a que millones de jóvenes la compartían en la red, Rifkin sostiene que eso mismo está ocurriendo con los medios de comunicación o con la televisión, gracias a que millones de jóvenes comparten lo que ven, lo que saben o sus opiniones en un blog como el que estáis leyendo ahora, y gracias a que otros tantos, sin copyright ni nada parecido, suben sus videos a Youtube.
– La tercera y última cuestión es el transporte: Uber es el primer caso, Blablacar para muchos de nosotros es más conocido. Para hacernos una idea, por cada coche que se comparte se dejan de producir quince. Hay dos billones de coches, incluidos camiones y autobuses en nuestro planeta, Rifkin defiende que dentro de unos treinta años nadie conducirá. Las carreteras inteligentes y los coches eléctricos conformaran el panorama automovilístico.

Todo ello, es decir lo referente a las tres cuestiones apuntadas, cuando el 100% de la raza humana esté conectada a la red, actualmente se encuentra conectada un 40%. Además gracias a más de 100 trillones de sensores (a día de hoy hay 14 billones) que nos conectaran tanto a la naturaleza como a cualquier “cosa” que tenga internet. El internet de las cosas es otro elemento clave para que se produzca la revolución de la que habla Rifkin. Estos sensores permitirán no sólo saber dónde se necesita regar o reparar alguna cosa, sino que además permitirán recopilar multitud de datos (el famoso Big Data) que a su vez permitirá calcular los algoritmos más idóneos para reducir al máximo costes, tanto de energía como de producción, resultando, si tenemos en cuenta todo lo dicho, que el coste marginal de la producción será cero.
Teniendo presente que dejaremos de ser consumidores y pasaremos a ser “prosumidores” gracias a las nuevas tecnologías y a las impresoras 3d. El conocimiento estará en todas partes porque todo estará conectado de manera transparente e inmediata. En este punto Rifkin ha aludido a que sería deseable que ello fuera con respeto a la privacidad y sujeto a ciertos parámetros legales. Algo que resulta ciertamente complicado de verificar, pero que no debería impedir que siguiéramos avanzando en la dirección que apunta Rifkin.
Ha concluido Rifkin señalando que en lugar de las estructuras verticales de los grupos empresariales nacidos de la revolución industrial la estructuras serán horizontales, de manera que se producirá el fenómeno de la “sharing economy” dando paso a lo que él ha llamado la democratización de la economía, naciendo por primera vez, desde que aparecieron, una alternativa real al capitalismo y al socialismo.

He querido compartir todo esto con vosotros pero creo que no he dejado espacio para mis pensamientos al respecto. Es probable que los comparta pronto con vosotros porque de lo que ha dicho Rifkin hay mucho en lo que pensar. Y es verdad que uno puede llegar a la conclusión de que algo así es una mera utopía o materialmente imposible si no entran en juego factores que impulsen esta revolución.
Antes de concluir señalar que este tipo de iniciativas se están dando en la práctica, tanto en Alemania y Dinamarca como en China, donde un viceministro leyó su libro por casualidad y decidió impulsar estas medidas después de comprar 5.000 ejemplares de su anterior libro y repartirlo entre todos sus funcionarios. Mariano Rajoy también tiene noticias de las propuestas de Rifkin ¿sus pensamientos al respecto? Que todo esto es magia y teatro. Suena un poco a eso, no nos engañemos, pero ¿qué hubiera pensado un campesino de la edad media si le hubiéramos hablado de un tractor o de una segadora industrial?

Cinco claves demográficas que afectan a la economía mundial.


 

 “No other force is likely to shape the future of national economic health, public finances, and national policies as the irreversible rate at which the world’s population is growing older” Standard and Poor’s, Global Aging Report 2010.

Es probable que no hayas percibido que la población envejece si, como yo, naciste hace treinta años. No es fácil percibir ese tipo de cosas con una experiencia de vida tan corta. Sin embargo, si uno acude a las estadísticas aprecia que España, así como toda Europa y Norteamérica tiene un problema demográfico: El rápido envejecimiento de la población.
En una reciente conferencia impartida por George Magnus, un economista independiente que asesora a múltiples entidades financieras, éste refirió cinco claves que voy a trasladaros. Os recuerdo que estamos hablando a nivel global:

1. La media de niños en relación con los ancianos cada vez es más reducida. Actualmente hay 3 niños por cada anciano. Sin embargo, hacia 2040 (en 25 años), se calcula que habrá más ancianos que niños.
Es frecuente pensar que esto se deberá principalmente al envejecimiento en los países desarrollados, sin embargo, las predicciones muestran que a partir de 2040 un fenómeno similar al que se está produciendo en esto países también comenzará a producir en los países emergentes. Hay dos excepciones notables: Rusia y China, donde el envejecimiento previsto no se producirá del mismo modo.

Grafico 1
(pinchar en la imagen para agrandar)

2. “La epidemia de las enfermedades no contagiosas”. Una de las consecuencias del rápido envejecimiento de la población y una mayor esperanza de vida es un cambio significativo en las enfermedades y cómo éstas van a afectar a la industria farmacéutica y a la investigación científica. La OMS estima que para 2030 la mayor causa de incapacidad en el mundo será la depresión. Pero en general, como revela el gráfico, el envejecimiento de la población va a dejarse notar en cómo las distintas enfermedades afectan a la humanidad.

grafico 3

3. El envejecimiento va a ser más rápido en los países emergentes. Es significativo que mientras Francia ha tardado casi un siglo en doblar el número de habitantes que tienen 60 años. Países emergentes como Brasil o Turquía apenas van a tardar 20 años.

Captura de pantalla (5)

Dice Magnus que aquí se encuentra cabida el mantra “Hacerse viejo antes que hacerse rico”. El mayor problema que supone este hecho es que los países emergentes cuentan con mucho menos tiempo para poder desarrollar un sistema financiero y de seguridad social que permita lidiar con los problemas del envejecimiento y la dependencia de los mayores.

4. En los países anglosajones el ratio de dependencia de los mayores de 65 años en menor que en otros países desarrollados. Mientras que en países como Japón, España o Italia se espera que este ratio aumente rápidamente. En estos últimos, por desgracia, se espera que descienda de los 3 trabajadores por mayor de 65 años hasta los 1,5 trabajadores. En los países anglosajones, el descenso se producirá desde los 4/5 trabajadores de hoy hasta los 2/2,5 trabajadores por mayor de 65 años. La causa está, según el economista, en mayores índices de fertilidad y una política de inmigración más abierta.

Este problema se da en mucha menor medida en los países emergentes. India es el mejor ejemplo, con un tercio de su población por debajo de los 14 años. Pero, aquí de nuevo, hay excepciones significativas, como Brasil, México o Turquía, donde se prevé que el número de trabajadores se reduzca rápidamente como consecuencia del envejecimiento de la población.

5. Consecuencia de todo ello es que cada vez es más difícil explotar el dividendo demográfico. El dividendo demográfico es la fase que se da cuando la dependencia de la infancia queda atrás y la población en edad de trabajar comienza a incrementarse, justo antes de que la población comience a envejecer. Es en este preciso momento cuando el factor del ratio de dependencia de los mayores de 65 años entra en juego y ese dividendo demográfico, representado por una mayor cantidad de ingresos, ahorro, inversiones, queda lastrado y crece a un menor ritmo.

Estas cinco claves me llevan a concluir que el problema demográfico que puntualmente se debate en los países desarrollados y que suele concluir con el tópico de “Cuando la población envejezca las políticas migratorias serán más abiertas y eso compensará la balanza” en realidad es una esperanza vana. No sólo porque a medida que transcurra el tiempo el ratio de dependencia se incrementará hasta puntos insostenibles, que ahuyentaran cualquier movimiento migratorio; sino porque también ese ratio de dependencia amenaza con incrementarse en la mayor parte de los países emergentes.

Si ya es preocupante que la ONU prevea una población mundial de 11.000 millones de habitantes para mitad de siglo, que a partir de 2040 esa población esté conformada por un mayor número de ancianos que de niños, resulta cuanto menos, inquietante. La trascendencia que, sin lugar a dudas, va a tener este fenómeno en la economía y en las políticas que se adopten de aquí en adelante debería hacernos reflexionar hacía donde queremos que se orienten nuestras aspiraciones y qué actuaciones cabe poner en marcha para que éstas puedan ser satisfechas. Tomar conciencia del problema demográfico a nivel social podría ser la primera.

Fuente: Bussiness Insider