Todos tienen algo que ocultar

Ayer tuvo lugar la puesta de largo de Albert Rivera y su “Movimiento Ciudadano” en el teatro Goya de Madrid. Los ánimos se excitan cuando un soplo de aire fresco se deja notar en el lúgubre panorama político con el que tenemos que lidiar todos los días. No obstante, la excitación puede hacernos bajar la guardia y confundir lo que es con lo que queremos que sea.
Desde que hace algunos meses la bomba del caso Bárcenas sacudiera las entrañas del partido que está en el gobierno y ante la falta de la clásica alternativa en el partido mayoritario de la oposición muchos españoles desean que aparezca una alternativa válida y creíble. Un soplo de aire fresco que se lleve bien lejos el aire viciado e irrespirable que nos rodea.
A dos años de las elecciones generales ese soplo de aire fresco parece que empieza a coger impulso. Ya ha ido dando pequeños pasos en la capital, pasos tímidos, como los que uno da cuando va descalzo y anda a oscuras con el temor de pincharse o hacerse daño en el pie. Resulta que Albert Rivera se ha dado cuenta de que, en principio, está pisando una alfombra mullida y cálida y cada vez avanza con paso más firme sobre ella. Por otro lado, Albert Rivera ya ha dado pasos muy grandes en un terreno mucho más hostil y eso no se lo puede negar nadie.
Yo también siento cierta excitación al percibir ese soplo de aire fresco pero he visto y he conocido algo de la política y de cómo funciona ésta en España, de manera que mi instinto me inclina a desconfiar de todo aquello que aparece apadrinado por gente más o menos desconocida.

Así pues uno empieza a husmear en la red y se encuentra con cosas que le invitan al desánimo y a desconfiar más aún. Lo primero que he buscado es la trayectoria del Presidente del Partido de la Ciudadanía, Ciudadanos, o lo que ahora se viene a llamar Movimiento Ciudadano. Poco hay que decir puesto que no es muy extensa. A los veintisiete años se presenta a las elecciones autonómicas catalanas y desde entonces no ha abandonado su posición en la presidencia del partido. Algo totalmente comprensible habida cuenta de los magníficos resultados que ha cosechado. Algo que permite concluir una cosa bastante interesante, si a Albert Rivera le salen bien las cosas, su trayectoria política será idéntica a la de muchos de los que han pasado por los gobiernos de este país, ya que la mayoría de éstos no se han dedicado a otra cosa en su vida. Es cierto que trabajó dos años en la asesoría jurídica de la Caixa, pero también lo es que fue ésta la que le concedió la excedencia para que se presentara a las elecciones autonómicas en Cataluña. Podría apuntarse aquí que la Caixa o CaixaBank, que es como se llama ahora, podría estar jugando un papel mayor que el de tener en excedencia a la promesa más relevante de la política española, pero eso es algo que está por descubrir.
Lo que no está por descubrir, para algunos, es que Ciudadanos, al igual que los partidos de relevancia nacional, ha tenido problemas con el Tribunal de Cuentas, éste, en el Informe de Fiscalización de los Estados Contables de los Partidos Políticos y de las Donaciones percibidas por las Fundaciones vinculadas orgánicamente de 2008, señala (la negrita es mía) en relación al partido que nos ocupa: “La formación política Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía (C’s) fue requerida por este Tribunal en reiteradas ocasiones (22/3/2010 y 23/7/2010), para la presentación de las cuentas anuales relativas al ejercicio 2008. A pesar de las reiteradas solicitudes, la formación política no remitió las citadas cuentas en tiempo y forma para su fiscalización. No obstante, una vez remitidos los resultados provisionales en los que se señalaba esta circunstancia, la formación presentó las cuentas anuales, que comprenden el balance a 31 de diciembre de 2008, la cuenta de resultados del ejercicio y la memoria.
Debido al importante retraso en el cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley Orgánica 8/2007, y el momento en el que se ha efectuado la presentación de las cuentas (en la fase de alegaciones), no ha sido posible llevar a cabo la fiscalización de las cuentas anuales presentadas, al no disponer de documentación justificativa ni registros contables auxiliares algunos, lo que impide emitir opinión sobre la representatividad de las mismas…”
Hace notar el Tribunal de Cuentas que tampoco se remitió el informe preceptivo al que hace mención el artículo 15 de la Ley Orgánica 8/2007 relativo a los resultados del sistema de control interno que la formación política debe tener establecido.
El retraso al que alude el Tribunal de Cuentas manifiesta, según el propio Tribunal, la falta de colaboración a la que se refiere el artículo 19 de la LO 8/2007 sobre financiación de los partidos políticos ymenoscaba la transparencia y publicidad de la actividad  económica desarrollada por el partido”. Asimismo indica el tribunal en el informe que nos ocupa que el contenido de la Memoria que tienen obligación de presentar los partidos políticos no recoge la información relativa al endeudamiento con las entidades de crédito en los términos que prevé la ley. Además, y en lo relativo a las donaciones privadas a la formación de Albert Rivera, indica el Tribunal que la información remitida no ha podido ser verificada por el retraso en la entrega de las cuentas.
¿Por qué hago referencia a las cuentas de 2008 y no a las de 2009? Porque, a pesar de que parezca increíble, las últimas cuentas que se han fiscalizado por parte del Tribunal de Cuentas han sido las de 2008.

A mí, con el mero retraso, en este caso nada desdeñable, en la entrega de las Cuentas Anuales por parte de aquellos que pretenden que les vote me basta para no darles ni un ápice de confianza. Es por eso que desconfío de la práctica totalidad de los partidos políticos. Pero es que además Albert Rivera y su innovador discurso tropiezan en la misma piedra que lo hacen todos, la falta de honestidad y de transparencia además del cinismo con el que se dirigen a los electores. Es cierto que puede que existan cientos de justificaciones para no haber entregado las cuentas anuales en plazo, pero resulta que Albert Rivera y su partido se jactan de publicar las cuentas anuales en su página web. Lo cierto es que después de mucho buscar, porque en Google no aparece ni por asomo, resulta que esta formación política llama cuentas anuales a cuatro páginas. Ahora bien, si uno se detiene en mirar atentamente advierte que hay únicamente dos hojas de contenido, éste no es otro que un balance que empieza con el epígrafe B (¡!) del activo, faltando el C y olvidándose de los epígrafes B y el C del pasivo. Realmente, si se han enviado así al Tribunal de Cuentas, comprendo las dificultades del éste a la hora de determinar la representatividad de los documentos remitidos por el partido de Albert Rivera.
Por su parte, ya que estamos metidos en harina, el PP tiene la desfachatez de hacernos creer que sus cuentas anuales se pueden resumir en una hoja. El PSOE e Izquierda Unida ni siquiera tienen una sola hoja a disposición del público (si alguien las encuentra rectificaré de inmediato). El único partido que publica su contabilidad con cierto detalle es UPyD. El problema de este partido, sin duda, no es el de la transparencia de sus cuentas.
Ahora bien, y para que quede claro, esto que los partidos políticos llaman cuentas anuales no lo son ni de lejos. Los libros contables que deben llevar los partidos políticos se detallan en el artículo 14 de la LO 8/2007, que es la ley sobre financiación de los partidos políticos, y lo primero que se exige es el inventario de todos los bienes. Ya pueden buscar que no lo encontraran en ninguna web de ningún partido. Asimismo en ningún caso encontrarán en ningún lado la relación de los elementos que permiten identificar a los donantes privados de los partidos y la cuantía de las donaciones que cada uno de ellos hace. Esa relación, no obstante, debe detallarse en la Memoria de las cuentas anuales tal y como exige el art. 14 de la LO. Mucho menos encontrarán en la web de algún partido el anexo que debe especificar las condiciones de los préstamos o créditos que éstos reciben y la entidad concedente de dichos préstamos. Algo que igualmente exige la ley. ¿Pueden dejar de publicar todo esto? Lamentablemente sí, puesto que la propia ley, tras reforma introducida en el tiempo de descuento por el gobierno de Zapatero, añadió un inciso en el que se establece la obligación de publicar parte (el balance y la cuenta de resultados y, en particular, la cuantía de los créditos que les han sido concedidos, el tipo de entidad concedente y las condonaciones de deuda correspondientes a tal ejercicio) y no la totalidad de las cuentas anuales. Aún así, insisto, parece que el único partido que cumple con lo que dispone la ley es UPyD.

Todo esto lleva a concluir que lo que se quiere presentar como un soplo de aire fresco en realidad adolece de cierto tufo que a todos nos es familiar y al que parece que estamos más que acostumbrados. El “nuevo” discurso con el que se presenta Albert Rivera no es más que el discurso de siempre: el discurso que los españoles creemos que queremos oír y que al final se quedará en nada. Y es que, si uno no hace lo que dice que hace no es digno de crédito alguno, y menos en política. Sin embargo en este país nos suele dar igual lo que hagan nuestros políticos mientras digan lo que queremos oír y aparenten hacer lo que dijeron que iban a hacer.
Albert Rivera está haciendo cosas que se merecen mi más sincera admiración pero eso nunca impedirá que exija lo que tengo que exigir. A los que nos apasiona la política siempre nos preocupa una cuestión, ésta no es otra que la financiación de los partidos políticos y lo que se puede conseguir a través de la misma. Que el mayor pero que se le pueda poner a Albert Rivera y a su formación sea precisamente éste es algo que resulta muy preocupante. Que el segundo pero que se le pueda poner, relacionado con el primero, tenga que ver con la falta de compromiso con la transparencia lo es aún más. Todos tienen algo que ocultar, así funcionan las cosas y así lo seguirán haciendo mientras los sigamos alentando con nuestra excitación nacida de la emoción y no de la reflexión.

Fuentes:
http://www.pp.es/conocenos/cuentas-anuales_24.html
http://www.ciudadanos-cs.org/imagen.do
http://www.upyd.es/contenidos/secciones/260/Cuentas_Anuales
– Informe de Fiscalización de los Estados Contables de los Partidos Políticos y de las Donaciones percibidas por las Fundaciones vinculadas orgánicamente de 2008 http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&cad=rja&ved=0CDgQFjAC&url=http%3A%2F%2Fwww.tcu.es%2Fuploads%2FI988.pdf&ei=GzpsUsLRDsjfswbks4HoCg&usg=AFQjCNGECRMAHMgUSZNfMrbpFLNKUlKSYA&bvm=bv.55123115,d.Yms

Un comentario en “Todos tienen algo que ocultar”

  1. “Y es que, si uno no hace lo que dice que hace no es digno de crédito alguno, y menos en política”. Frase antológica.
    “Aún así, insisto, parece que el único partido que cumple con lo que dispone la ley es UPyD”. Frase dececionante, nacida de la emoción, de la irreflexión o el desconocimiento.
    Dos millones de eutros que UPyD no aclaró en 2009:
    http://funes-memorioso.blogspot.com.es/2009/11/informe-de-gastos-casi-dos-millones-de.html
    La puerta de atrás de la Fundación Progreso y Democracia:
    http://www.eldiario.es/politica/financiacion-fundaciones-corrupcion-faes-ideas_0_166233835.html
    UPyD quizá sea más transparente en sus cuentas que otros partidos, pero no puede decir que cumpla la Ley.
    Tampoco publica los datos de los donativos que recibe ¿Está obligado a ello, como das a entender? Un saludo.

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