La mejor decisión.

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Esta imagen me ha inspirado. No seré yo quien diga que Mariano Rajoy está causando sensación. Tampoco seré yo quien diga que Mariano Rajoy es claro y taxativo. No, no lo es. Como leía hoy en la columna de Manuel Jabois, Rajoy ganó ayer el debate “más por gallego que por diablo”. Y el hombre lleva la friolera de veinte años en política. Desde luego, quien se sorprenda a estas alturas debería hacérselo mirar.
Volviendo a la imagen, encontramos que la cita principal es “A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, y eso también es una decisión”. Que se critique esta frase revela la escasa reflexión que hace el crítico. Por no decir que revela su escasa lucidez al criticarla. En descargo del crítico podríamos decir que en un mundo tan frenético como el actual aquello de “la búsqueda del momento oportuno” queda en un segundo plano. La mayoría de personas queremos todo inmediatamente, y si no es así, buscamos otra opción que nos satisfaga. Puede que esta segunda opción no nos satisfaga tanto como la primera, pero esta menor satisfacción se compensa por la inmediatez de la segunda. ¿Es bueno actuar así? Pues depende. Y disculpad si me pongo gallego, pero es que es así. Y si no que le pregunten a los que decidieron hipotecarse porque “después el precio de la vivienda iba a subir” o porque “todo el mundo lo estaba haciendo” o porque “el del banco me ha dicho que es una inversión cojonuda”.

Los que no tomamos ninguna decisión, decidimos no hipotecarnos. Y creo que con decir eso queda todo dicho.
Tengo dudas acerca de si el Presidente del Gobierno adopta la mejor decisión al no tomar ninguna decisión. En este caso se refería al rescate financiero, y a juicio de muchos no parece haber sido una mala decisión.
Otra cosa son las decisiones que sí ha tomado o frases como “Todo es falso, salvo alguna cosa” o “Me gustan los catalanes porque hacen cosas”. Y ahí no me meto. Cada palo que aguante su vela.

Un pensamiento en “La mejor decisión.”

  1. Pues… no sé yo qué decirte. Siguiendo tu ejemplo, si decides no hipotecarte estás tomando una decisión consciente, pero si no tomas ninguna simplemente dejas las cosas en manos del azar. Puede salir bien o no, pero a don Mariano no le pago para eso. Le pago para que decida basándose en su criterio y a partir de la mucha información que es de suponer que le proporcionan sus numerosos asesores. Luego me tendrá que contar por qué decidió actuar o porqué decidió no hacerlo. Nótese la diferencia entre decidir no hacer algo y no decidir hacer algo, que son cosas distintas. Lo que no me gusta es que me diga que simplemente se quedó como don Tancredo a verlas venir, porque para eso me sobran los asesores y también don Mariano, que me salen muy caros.

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