ETA no está derrotada todavía.

ETA anuncia el cese definitivo de la actividad armada. Quien diga que esto no es una buena noticia se equivoca. Y quien diga que ETA está derrotada o ha desaparecido también se equivoca.
La declaración que hoy ha tenido lugar hay que tomarla como lo que es, ni más ni menos. Hace tres semanas hablaba de señales de negociación silenciadas. Esta declaración es el resultado de las mismas. Que ello sea así es triste, puesto que a pesar de que se ha dicho por alguno de los nuestros políticos que la declaración se ha realizado sin condicionamientos políticos, yo no me lo creo. Pero por otro lado es una gran noticia, siempre y cuando sea cierta.
El hecho de que sea resultado de una negociación que viene urdiéndose desde hace tiempo me hace pensar que la declaración es auténtica, pero no sólo por eso: ETA lleva más de dos años sin matar en España. Esto es un logro, principalmente, de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad. ETA lleva dos años sin matar porque no ha podido, no porque no haya querido, y esto es algo que debemos tener muy presente. ¿Por qué? Porque esa imposibilidad es la que ha colocado a ETA en una situación muy débil y frente a la que se ha visto obligada a claudicar. Es por ello que nuestros políticos no mienten cuando dicen que la declaración de hoy es un logro de nuestra democracia, claro que lo es. Pero no es exclusivo de la democracia, y esto es lo que han omitidos nuestro políticos y eso genera desconfianza.

Las reacciones que he tenido ocasión de leer a lo largo de una hora y pico en las redes sociales son de alegría pero también de indignación. Unos dicen adiós a ETA mientras otros desconfían de que todo esto vaya en serio.
Por mi parte tengo claro que ETA no se ha disuelto, y en segundo lugar, a la vista de los antecedentes, y teniendo presente que esta declaración no tiene ningún precedente análogo, hay que valorar varias cosas:

En primer lugar, la declaración la han hecho tres encapuchados, algo que revela que no piensan entregarse a la justicia, al menos de entrada. Por tanto ETA no se disuelve, esto es así.

En segundo lugar, la declaración de hoy es consecuencia, como la misma indica en su inicio, de la conferencia de “paz” que se celebró este lunes en San Sebastián, una auténtica pantomima dirigida por la izquierda abertzale que no han querido entrar a valorar ninguno de los dos próximos candidatos a Presidente del Gobierno, y tampoco el Presidente actual.

En tercer lugar, y como señalaba al principio, esta declaración no es ninguna sorpresa, al menos para mí, y se venía cociendo desde hace más de un año. ¿Por qué justamente hoy? Porque dentro de un mes (hoy es 20 de octubre) se celebrarán elecciones generales. Y no es que esto vaya a ser utilizado electoralmente por los partidos políticos, puede que el PSOE lo haga, pero creo que demostraría una torpeza supina, máxime cuando Rubalcaba y Zapatero han dejado claro que el que venga tendrá que finalizar este proceso;
Si no porque es precisamente en este momento cuando no hay un interlocutor válido para establecer los términos en que va a disolverse la banda terrorista; los únicos protagonistas, ahora mismos, son los propios terroristas y sus representantes, lo que les coloca en una clara posición de ventaja frente al que llegue. Esta es, en mi opinión, la razón de que Rajoy y Rubalcaba haya acogido de un modo tan templado la declaración de la banda terrorista.

En cuarto lugar, ETA no entrega las armas, ETA no se disuelve, y ETA no se arrepiente de nada de lo que ha hecho tampoco pide perdón a las víctimas y dudo que lo haga alguna vez. De modo que frente a la última declaración que hablaba de “alto el fuego permanente” tenemos otra declaración, que anuncia “el cese definitivo de la actividad armada”. Seamos objetivos, ¿Cuál es la diferencia entre una y otra declaración? Muy pequeña, pero va en la buena dirección, y todo lo que vaya en esa dirección debemos celebrarlo, sin obviar las debidas cautelas, porque la declaración viene de quien viene.

En quinto y último lugar, posicionándose de esta manera ETA abre la vía a Amaiur, la coalición que aspira a concurrir a las elecciones generales; esto coloca en una posición muy delicada al Tribunal Supremo a la hora de ilegalizar esta coalición, si es que su ilegalización es instada por el Gobierno, o en su caso por el Ministerio Fiscal. Esta cuestión es de una importancia capital, y creo que será objeto de intensos debates dentro de los próximos días, veremos en que acaba la cosa. Lo que está claro es que el que integraba ayer ETA, porqué diga hoy que deja la armas no deja de ser un terrorista, y no deja de estar infringiendo la ley, un ladrón que deja de robar pagará su condena, y lo mismo la ha de pagar un terrorista.

Por tanto, la declaración, de entrada, es una buena noticia. Pero detrás de ella parecen esconderse otros fines, principalmente políticos, de hecho la declaración expresamente habla de un nuevo escenario político. Como leía hoy, no podemos consentir que porque los terroristas dejen de matar entren en las instituciones (en las que ya están), y por una cosa muy sencilla, porque la ley está para cumplirla, y no puede dejar de aplicarse la ley bajo la condición de que los terroristas van a dejar de matar. Es esto precisamente lo que persiguen los terroristas en estos momentos, y es esto precisamente lo que no podemos permitir que pase. Si lo hiciéramos no podríamos hablar de ninguna victoria de nuestra democracia, ya que la misma habría cedido, ante la imperiosa necesidad de alcanzar la paz, a aquello que los terroristas querían por la vía armada.

Sabemos cuáles son las intenciones que se esconden detrás de esta declaración, y hemos de impedirla, aunque ello suponga que ETA anuncia que retoma su lucha armada. Puede resultar duro esto que estoy escribiendo, pero no podemos dejar que nos impongan por la vía del chantaje psicológico lo que no nos han conseguido imponer por la vía del chantaje de la violencia y la extorsión. Para ello debemos estar unidos, y así lo deseo. Deseo el fin de ETA, y el anuncio de que deja la violencia, por muy bueno que pueda ser, no conlleva dicho final. Es más deseo la derrota de ETA, y eso pasa porque los terroristas, cuanto menos, cumplan sus penas.

El mayor problema que veo, es el siguiente, ETA ya está en las instituciones, y como he referido a lo largo de este post, esta declaración es el resultado de una negociación silenciada de la que los españoles sabemos muy poco. Albergo la esperanza que esta vez hayan sido nuestros políticos quienes hayan engañado a los terroristas, y no al revés como suele ser la tónica habitual. El tiempo nos dirá cómo se desarrollan las cosas. Pero creo que por una vez deberíamos ser optimistas, aunque visto el panorama que he pintado haya muy pocos elementos a los que aferrarse para serlo.

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