El derecho a la vida

El artículo de hoy viene inspirado por que hoy es TT #acampadavida, junto con otro como #pelisabortistas, además de que se cumple un año desde la promulgación de la ley del aborto.
El aborto es una de las cuestiones más polémicas pero al mismo tiempo, en mi humilde opinión, de las más absurdas, al menos en nuestro país, de acuerdo con el art. 15 de la Constitución Española.
Dada mi condición de jurista voy a tratar de analizar esta cuestión desde un punto de vista estrictamente legal.
En la facultad de Derecho (de la Universidad de Valencia), cuando estudiábamos derecho Constitucional, debatíamos en clase la cuestión del aborto y del derecho a la vida, los supuestos en que nuestro código penal permitía abortar, y las sentencias del Tribunal Constitucional al respecto.
La conclusión siempre era la misma: El aborto, esto es la interrupción voluntaria del embarazo, es un atentado frontal contra el derecho a la vida (no sé cuál será la conclusión a la que llegarán ahora mismo). Si tú abortas, detienes, interrumpes la gestación impides que la vida se desarrolle, impides que la vida siga su curso y nazca un niño.

En la actualidad el debate se centra en el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo; en que ella tiene la libertad sobre su cuerpo, y por lo tanto, puede decidir lo que ella estime oportuno al respecto.
En este caso hay que distinguir dos supuestos: El derecho que tiene la mujer sobre su propio cuerpo antes de quedar embarazada. En este caso este derecho es indiscutible. Una mujer puede decidir ligarse las trompas de Falopio, tomar píldoras anticonceptivas (no son las mismas que las de interrupción del embarazo), puede mantener relaciones sexuales sin preservativo o con él, puede autolesionarse, puede incluso suicidarse. En ninguno de estos casos sus actos coartan, o limitan derecho alguno, más que el suyo propio.
Pero en el segundo supuesto, en el caso de que una mujer esté embarazada, ya no sólo está en juego el interés de la mujer. Hay otro elemento en la ecuación, es el feto. (Y no voy a entrar a debatir en sí el feto tiene vida o no tiene vida, no soy científico, y ni ellos se ponen de acuerdo al respecto). Y este otro elemento, es totalmente dependiente de los actos que su madre realice. Por eso algunos le denominan vida humana dependiente. Es el concebido pero no nacido, concebido pero no nacido, que llegará a nacer si el parto sigue su curso natural.
En este momento, el derecho a la libertad de la mujer queda subordinado al derecho a la vida. Y ¿por qué se llega a la conclusión, con la constitución en la mano, de que la mujer no es libre para actuar sobre su propio cuerpo en este caso? Porque el art. 15 de la CE antepone el derecho a la vida sobre cualquier otro derecho, también sobre el derecho a la libertad. Esto por otro lado es algo lógico, puesto que sin vida no se puede ostentar derecho alguno. Sin vida no hay libertad posible.
Es por ello por lo que no podemos considerar que el aborto sea un derecho de la mujer. Al contrario, el aborto, es un delito (más de uno se escandalizará al leer esto) tal y como se configuraba en la legislación anterior, y es un delito porque atenta contra un derecho fundamental, el derecho a la vida. Pero más aún, el aborto impide que esa vida futura disfrute del derecho en el cual se amparan los abortistas para anteponer el aborto a la vida futura, el aborto conculca la futura libertad del feto, y cualesquiera otros derechos que el feto pudiera llegar a tener.
La conclusión, por tanto, es que una mujer embarazada no debería de gozar de libertad para interrumpir el curso de una vida futura. Esto, sin embargo, sí que lo permite la legislación actual, algo claramente inconstitucional, bajo mi punto de vista.

Por otro lado, parece que el número de abortos desciende, http://www.elpais.com/articulo/sociedad/abortos/tempranos/elpepusoc/20110704elpepisoc_4/Tes pero creo que este dato no debe confundirnos. La ley del aborto tiene cosas buenas, tanto en cuanto, permite mayor asesoramiento y ayuda a la futura madre. Quizá como consecuencia de la despenalización del aborto, se ha producido un efecto paradójico, en lugar de aumentar los abortos, han disminuido; pero no sólo porque se haya despenalizado, sino porque las futuras madres tienen acceso a mayor información y asesoramiento que antes. Es esto y una buena educación en materia de derechos y obligaciones, así como en materia de educación sexual (los embarazos no deseados pueden evitarse con múltiples medios), lo que debe promoverse con el objeto de que el aborto se considere por la sociedad como algo que en ningún caso, o en casos muy excepcionales, puede tener lugar, porque tal y como he dicho, el aborto atenta directamente contra el derecho a la vida.

2 comentarios en “El derecho a la vida”

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