Hillary vs. Trump


Son muchas las cosas que vamos a escuchar y vamos a leer estos meses sobre las elecciones en Estados Unidos. Esta mañana hacía una de mis reflexiones en Twitter acerca del hooliganismo que, fuera de Estados Unidos, suele caracterizar la carrera hacia el Despacho Oval. ‘En España nos han dicho que Hillary es progre y feminista y que Trump es un facha y con eso nos basta’ me ha dicho Hermann Tertsch.

En este post voy a ir colgando artículos que dan una visión diferente sobre las elecciones norteamericanas. Presupongo, habida cuenta de que los ‘mass media’ son pro Hillary este post resultará ‘Pro Trump’. Es algo que ignoro, pero me apetece hacer este ejercicio de neutralidad ya que no me gusta ninguno de los dos candidatos. Estáis invitados a dejar vuestros comentarios.

A friend who moved to West Virginia a couple of years ago tells me that she’s never seen poverty and hopelessness like what’s common there. And she says you can drive through the poorest parts of the state, and see nothing but TRUMP signs. Reading “Hillbilly Elegy” tells me why. Explain it to people who haven’t yet read your book.
J.D. VANCE: The simple answer is that these people–my people–are really struggling, and there hasn’t been a single political candidate who speaks to those struggles in a long time.  Donald Trump at least tries.

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  • El segundo artículo es de Andrew Sullivan y fue publicado el pasado mes de Mayo en ‘New York Magazine‘ aborda la cuestión de cómo ha evolucionado la democracia estadounidense partiendo de la reflexión que hizo Platón acerca del debilitamiento de las democracias cuando éstas se hacen muy democráticas. Este artículo tiene partes muy interesantes, como el análisis que hace de la importancia de la ‘Media Democracy’, resalto una de sus consecuencias:“And what mainly fuels this is precisely what the Founders feared about democratic culture: feeling, emotion, and narcissism, rather than reason, empiricism, and public-spiritedness.”

    Ello le brinda el contexto para hablar de lo peligroso que puede ser Donald Trump para la democracia americana si finalmente gana las elecciones. El análisis que hace del candidato republicano y de como ha evolucionado su figura, el uso que hace de la violencia en su lenguaje y como ésto no tiene ningún efecto recordará a algunos a cosas similares que hemos vivido con el fenómeno de Podemos en España.
    Es un artículo largo así que busquen un momento de sosiego para leerlo y analizarlo, este artículo es de esos que es mejor imprimir y subrayar.

Democracies end when they are too democratic.
As this dystopian election campaign has unfolded, my mind keeps being tugged by a passage in Plato’s Republic. It has unsettled — even surprised — me from the moment I first read it in graduate school. The passage is from the part of the dialogue where Socrates and his friends are talking about the nature of different political systems, how they change over time, and how one can slowly evolve into another. And Socrates seemed pretty clear on one sobering point: that “tyranny is probably established out of no other regime than democracy.”

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Combatir el terrorismo


Artículo publicado en Estrella Digital

Haced como España. Fueron asesinados en su tierra y salieron a la calle contra su Gobierno“. Este es el mensaje que DAESH manda a los franceses haciéndose eco de las manifestaciones que tuvieron lugar en nuestro país tras el 11-M. Unos atentados que cambiaron el signo de unas elecciones por el miedo que infundieron los terroristas en la sociedad.

El miedo. El miedo no es algo ajeno a la sociedad española. Hemos convivido con él muchos más años de los que nos gustaría gracias a la banda terrorista ETA. Testimonios de víctimas del terrorismo –que deberían ser de lectura obligada en clase de historia de España– dan fe del infierno por el que se nos hizo pasar a todos los españoles: Mirar debajo del coche todos los días antes de arrancarlo, cambiar el itinerario para llevar al colegio a los niños, mudarse a otra ciudad por las constantes amenazas, destrozos ocasionados por la ‘kale borroka’… En España hemos sufrido demasiado como para olvidar tan rápido. Por ello, el pasado 13 de julio, en el XIX aniversario de su muerte, rendí por primera vez, en persona, homenaje a Miguel Ángel Blanco en el parque que lleva su nombre en Madrid. Escuchando las palabras de su hermana Mari Mar Blanco, así como las emotivas palabras de Soledad Becerril, recordé lo que fue capaz de hacer la sociedad española aquel julio de 1997: Enfrentarse al terrorismo con unidad y determinación. Se dijo bien alto y al unísono: ¡Basta ya! Hasta el punto que se produjo un cambio, no sólo en la sociedad española, sino también en la sociedad vasca. Demostramos que unidos éramos más fuertes que las bombas, las pistolas y las amenazas.

El atentado de Niza, que ha segado la vida de 84 personas, se suma a la multitud de atentados que DAESH protagoniza cada día, tanto en Francia como en Irak, como en cualquier parte del planeta. El miedo que se respira en Occidente, cada vez que ocurren hechos como el del pasado jueves, es mucho mayor que la que puede generar en otros lugares porque tenemos mucho más que perder que la vida. Pero, al igual que tenemos mucho más que perder, también tenemos una capacidad de reacción –como sociedad– que no debería tardar mucho más en llegar.

La falta de reacción es preocupante y podemos echar la culpa todo lo que queramos a nuestros líderes, pero DAESH no sólo nos está matando y aterrorizando, sino que además se permite el lujo de decirle a sus seguidores que hagan como hicimos los españoles ¿Qué clase de broma es esta? ¿Cómo podemos ser tan estúpidos como para que esto ocurra? Es la sociedad Occidental la que tiene que reaccionar como reaccionó España saliendo a la calle ante el más asqueroso de los chantajes que hemos vivido en este país, digamos bien alto: ¡BASTA YA! Y gritemos: LIBERTAD. Hagamos ver a los terroristas que los que están solos son ellos y que unidos somos invencibles.

Miopes


Artículo publicado en Estrella digital

El resultado de las elecciones del pasado 26 de junio ha esclarecido algo más el panorama político de este país que algunos todavía llamamos España. Sin embargo, parece que nuestros líderes políticos no lo ven claro. Y eso que a todo el mundo llama la atención fuera de este país, deja indiferente a la mayor parte de los ciudadanos españoles. No es de extrañar, por tanto, que nuestros líderes políticos no lo vean claro, son igual de miopes que la sociedad española.

Hablar más de lo que ya se ha hablado sobre si habrá abstención del PSOE y así el PP podrá formar gobierno o de si tendremos que irnos a unas terceras elecciones después del verano es algo que les ahorraré a mis queridos lectores. Y es que da igual lo que ocurra, porque cualquiera de los diferentes escenarios posibles son escenarios que no deberían haberse planteado en un país que atraviesa la situación que atraviesa España. Nuestra miopía ha quedado patente porque no somos capaces de identificar a ningún líder que sea capaz de acabar con la corrupción, con el populismo y con la demagogia los cuales campan a sus anchas por doquier.

Los que son miopes de vista, como el que escribe, sabrán a lo que me refiero: No se trata sólo de la incapacidad de leer la letra pequeña que te enseña el oculista sobre un fondo blanco cuando vas a revisarte la vista. Es la incapacidad de reconocer los objetos, de orientarse en un espacio abierto o de ver el rostro de una persona que está a más de tres metros. Se trata de sentirse totalmente desorientado. Y así es como percibo a buena parte de la sociedad española y de los líderes de nuestro país. Por eso todo se hace en la distancia corta, por eso todo se acuerda en cuartos cerrados y sin ventanas y por eso se confunde el populismo con la solución a nuestros problemas.

Creo que no puede resumirse mejor la situación política en nuestro país que con esta frase del premio Nobel de Literatura William Faulkner: “Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia”. Lo mismo puede decirse de cada uno de nosotros, ignoramos lo que va a ocurrir de aquí a que se forme gobierno, pero no es porque estemos ciegos, es porque somos miopes.

La opción Cameron


Publicado en Estrella Digital el 20-06-2016

Entramos en la recta final de la campaña electoral –por fin– y los sondeos no arrojan un resultado nada claro. Al igual que ocurriera en las pasadas elecciones del 20 de diciembre encontramos que el Partido Popular será incapaz de lograr un número de escaños suficiente que le permita formar gobierno sin el apoyo de otras fuerzas parlamentarias. Lo mismo ocurre con Unidos Podemos, que aparece como segunda fuerza.

A estas alturas de campaña todavía no se ha producido ningún golpe de efecto por ninguno de los candidatos. Los intentos de dar golpes de efecto se han quedado tan sólo en eso, en intentos. La sobreexposición mediática de los candidatos de las nuevas fuerzas y el empecinamiento de Pedro Sánchez en mantenerse como una vía muerta para un gobierno de coalición dejan poco margen para la sorpresa.

En este contexto el único que podría dar un verdadero golpe de efecto en lo que queda de campaña es Mariano Rajoy. Su perfil bajo y el deseo de buena parte de su electorado –y también de su partido aunque no se manifieste abiertamente– de que se haga a un lado y permita que sea otro miembro del Partido Popular el que se encargue de formar gobierno, brinda al líder popular la opción que tuvo Cameron en las pasadas elecciones británicas.

Los últimos sondeos que se publicaron en Reino Unido antes de los comicios no auguraban ni de lejos una mayoría absoluta de los ‘Tories’. Infravaloraban el efecto de la propuesta de referéndum que Cameron puso encima de la mesa durante la campaña electoral. Dicha propuesta, si bien ha puesto Europa y buena parte del mundo al borde de un ataque de nervios, le valió la mayoría absoluta.

Mariano Rajoy se encuentra en una tesitura donde podría dar un golpe de efecto similar, con una particularidad, las opciones que se le presentan tienen distinta intensidad y le podrían suponer cosechar un mejor resultado el próximo 26J. Desde luego la opción de Rajoy no pasa por plantear un referéndum para decidir sobre la permanencia de la de España en la Unión Europea, pero tal vez plantear el someterse a una moción de confianza pasado un año de las elecciones, la convocatoria de nuevas elecciones en dos años o incluso abandonar la presidencia del gobierno si el Partido Popular obtiene mayoría absoluta el 26J podrían ser golpes de efecto considerables en una campaña átona, donde la valentía de los candidatos pasa por promesas de subir o bajar los impuestos y quimeras que han llevado a países como Grecia al borde de la quiebra.

Tal vez sea demasiado tarde para plantear opciones de este calado pero llegados a este punto lo que parece bastante claro es que la alternativa dependerá de la decisión que tomen Pedro Sánchez y el PSOE a partir del día 27 de junio.

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